Sálvame de ser sal

y de ser aire.

Sálvame de ser tormenta,

de ser río,

de ser lágrima.

Sálvame de esta noche negra

de todo un inventario

de soledades geométricas.

Sálvame del desequilibrio,

la impotencia,

la furia

y el silencio tan cálido

y tan grave.

Sálvame, acógeme, discúlpame

y oblígame al olvido.