En esta noche tan desordenada

voy a atarme a tu espalda,

a los espacios que dejas fríos

bajo las sábanas,

al tacto impredecible de tus manos.

Déjame quedarme esta noche,

tal vez también la noche de mañana

y anudarme a tus pupilas,

soñar abismos,

intercambiar pasados,

vivir la irrealidad

prestada

en un hueco pequeño

de tus brazos.