Te he querido y lo sabes.

Sabes que pronuncio tu nombre

y lo digo con furia

y que confundo colinas

con montañas

si se trata de ti.

Sabes que odio la lluvia

porque lleva tu acento,

que me pesa el mar

en las pupilas,

que odio la tristeza

de las algas

y nadie entiende 

que busque patos rojos.

Te he querido y lo sabes,

lo presientes, lo intuyes

y por si fuera poco esa certeza

te lo he escrito

mil veces

en los labios.