Una bandada de pájaros
Tendrá que ser una bandada de pájaros, como la tuya, Principito. Los pájaros son la mejor opción para anudarse a ellos y coger perspectiva del planeta que dejas. Habrá que planear bien la huída, dejarlo todo atado, borrar todas las huellas, cerrar las puertas, no vaya a ser que se nos cuele la nostalgia entre los labios y no sepamos cómo vivir después sin ella. Dejo los baobabs que vi crecer lentamente durante todos estos años (y ahora me doy cuenta de cuánto significan), le digo adiós a las puestas de sol que tanto nos gustan a ambos (y no es que me importe demasiado regresar a la lluvia). Sin embargo, en mi planeta no queda ya ninguna rosa de la que despedirse. Aquella a la que di calor en los días de frío, la que aprendió mi nombre y mis recodos, mis altos y mis bajos, se ha ido. Mi rosa vive ahora al lado del mar, ajena a mi huída, y sé que su mirada es totalmente nueva (ella misma me lo ha dicho), intuyo que sonríe, aunque yo ya no me contagie de su risa. Sólo yo soy culpable, no la supe cuidar como debía, cometí el error de creer que no era única, de no confiar en ella, de dejarla marchar sin reclamos, temiendo haberla herido de muerte (y ella, tan cándida, en ningún momento se defendió con sus espinas). La dejé ir sin grandes adioses porque entendí que mi destino era perderla. No sé si utilizó una bandada de pájaros. Tal vez lo hizo. Sólo sé que yo estoy a punto de atarme a unas alas, con un equipaje demasiado pequeño, domesticada por alguien diminuto, para regresar al lugar donde comenzó mi historia. Y es posible que todavía haya caracolas en la orilla.









jotatrujillo dijo
Cuanta fuerza puede dar en las alas un ser diminuto que es capaz de movernos del sol a la lluvia y hasta hacernos olvidar los tiempos vividos.
Seguro que en la orilla encontrarás sonoras caracolas que podrán contarte viejas historias que estaban aguardándote,
Feliz viaje.
13 Mayo 2009 | 06:04 PM