Te quiero porque el tiempo

tejió a nuestro costado

una red de ternura

desde que tú llegaste

a mis orillas.

Te quiero porque sabes

dónde oculto la risa

cuando regreso a casa

con las manos abiertas

inundadas de lágrimas.

Porque tú estás conmigo

en el rincón más frío

y no te quejas

(y aquí hace tanto frío).

Te quiero por vivir a mi lado

estos años obstinados

y el desorden de la lluvia,

la furia adormecida

de todos estos versos,

la imbatible nostalgia,

y esta espera tan larga.

Pero te quiero especialmente

porque hace apenas un año

que alguien diminuto

me mira con tus ojos.