Nunca sabrás

(y no seré yo quien te lo diga)

que en todo este tiempo

no he dejado de pensar en ti

y que aún me duele regresar

a los lugares comunes

sabiendo que no estarás,

pisar la arena de esta playa

y ser aún más consciente

de esta herida abierta

con tu nombre.

Pero en el fondo no te culpo

de nada en esta historia

porque tú nunca sabrás

a ciencia cierta

de qué forma te quise

(y hace tiempo

que dejó de merecer la pena

decirte la verdad).


P.D. Estoy de regreso, un poco más nuevita, un poco más en calma, con nuevos versos (que siempre guardarán la lluvia de fondo), con cosas por decir, con ganas de reencuentros en vuestros blogs, con la sensación de haberme ido una eternidad, pero dispuesta a recuperar el ansia de contar. Regreso con la necesidad de saberos. Me pongo a ello... Mil gracias por seguir ahí...