Hoy llueve otra vez... y la lluvia levanta nostalgias y a mí me da por escribir tristezas cuando llueve porque así me vacío de nostalgias y cartas que jamás llegarán a su destino:
- Amor... No sé dónde andarás ahora, tras tantos años, escondido en qué rincón de tu paisaje de siempre, mi paisaje, aunque yo, sin pretenderlo, esté lejos. Me pregunto cómo estás y sólo tengo el vacío de tu ausencia de siglos... Hoy alguien me trajo tu recuerdo, una fotografía tuya en el periódico local en el que escribes (guárdame el secreto, entro todos los días a buscar tu firma, aunque nada me diga el contenido). Y ahí estás, sonriendo a extraños, con la misma sonrisa que me atrapó hace años, la misma que yo dejé escapar por un enfado que me costó tu forma de mirarme. Perdóname por llamarte amor a destiempo, a estas alturas, cuando tú y yo sólo somos un pasado desdibujado, lleno de transparencias y de recuerdos vagos e inútiles que yo, ya ves, he ido almacenando en una caja roja. Debí volver a tiempo, intentarlo con fuerza una vez más, pero me hice cobarde de caricias y sueños y ahora ya es demasiado tarde hasta para saber de ti. Yo ya vivo otra vida y tú me has olvidado. Y en esta historia nuestra sólo yo voy muriendo todos los otoños."
A ver si deja de llover mañana y escribo algo más alegre.
servido por curarme-de-ti
12 comentarios
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Mario Hidalga Redondo dijo
Debería llover siempre para gozar de tus palabras y tus hermosos recuerdos. Magnífica carta de invocación a un tierno pasado.
Felicidades.
10 Abril 2008 | 11:40 AM